VOLUNTAD Y LIBERTAD I



Teniendo en cuenta que el amor es la libre elección del bien, Dios nos tiene que haber creado con capacidad de conocerle y amarle. Por tanto, con inteligencia, voluntad libre y capacidad de dar y recibir.



Todo lo que de alguna manera tiene ser es capaz de ser entendido.
INTELIGENCIA



Capacidad de querer a todo ser que la inteligencia nos presente como apetecible.
VOLUNTAD



La voluntad es una tendencia al bien, un deseo natural, una apertura al bien en toda su amplitud.



En este mundo todos los bienes son limitados y finitos y, por tanto, ninguno determina necesariamente a la voluntad; ningún bien finito, (o Dios, que es infinito, pero conocido finitamente), se conmesura perfectamente con la inteligencia y la voluntad como para originar un juicio y un asentimento necesario.



La voluntad no se siente nunca impelida a querer un bien de modo necesario , debe decidir entre diversos bienes, y domina sobre esa decisión. Esta capacidad es la LIBERTAD.



La libertad nos hace dueños de nuestros propios actos.



La Persona es capaz de sacar de sí lo que tiene en su intimidad y darlo o regalarlo.



Pero ese dar o regalar exige reciprocidad.



Con la voluntad tenemos ese dominio sobre nuestros propios actos que nos permite sacar de nosotros lo que depende de nosotros y darlo a otra persona.



Si esta corresponde, estamos viviendo lo que podríamos llamar amor habitual que nos relaciona con otras personas humanas



Por encima del amor habitual está la donación entera del ser personal a un ser personal capaz de aceptar esa donación completa.



Solo Dios puede hacer eso. El término de la destinación humana es Dios.



El don pleno solo puede hacerse a Dios



Se realiza al reconocer el amor de predilección por el que nos ha sacado de la nada y somos lo que somos. Él es el único ser personal que, si lo aceptamos, nos da a conocer quienes somos verdaderamente.



El bien que la inteligencia presenta a la voluntad y que la voluntad elige se llama fin.



La voluntad se plasma en la acción, dando lugar a las acciones voluntarias.



Es voluntaria una acción conscientemente originada por mi, mia. Es la que procede de un principio intrínseco con conocimiento formal del fin.



No hay coacción originada por una causa violenta externa.Es algo intrinseco



La voluntariedad incluye siempre un juicio intelectual, es siempre un tender juzgando



No es una acción simplemente espontánea.



Una accion voluntaria exige deliberación



Sin tendencia o propósito deliberado que mira a alguna cosa como buena bajo algún aspecto, no hay acción humana.



“Estoy en la cama”, “levanto el brazo” no describen ningún acto humano, “estoy en la cama para descansar”, si.



La acción y su fin son constituidos por la razón práctica. Se percibe un bien, se nota la atracción o rechazo que afecta, la razón práctica interpreta, valora, elabora: es la deliberación; y lo presenta a la voluntad, que decide: es la elección.



Toda acción voluntaria es autorreferencial, revierte sobre el sujeto personal. No es posible robar sin aprobar el robo, sin modificarse a sí mismo convirtiéndose en un ladrón.



En cambio, se puede conocer un robo sin ser afectado. El querer implica una identificación personal, una valoración y una toma de postura positiva (con el amor) o negativa (con el rechazo) con lo querido que no existe en lo conocido o en lo sentido.



El hombre es responsable de sus acciones voluntarias: se le puede pedir cuentas porque las hace queriendo.



La persona humana se conduce a sí misma a donde quiere con sus decisiones libres."



Los actos voluntarios se encadenan entre si a lo largo de la vida de una persona, constituyendo su biografía.



Contemplar la persona humana en su totalidad. Es importante advertir que el hombre no es solo inteligencia y voluntad libre. Estas conviven con todo lo que el hombre ya es: su cuerpo, su genética, su educación, todo lo que recibe al nacer y al crecer.



La persona humana es cuerpo vivificado por el alma, como todo ser vivo.



Su alma es espiritual. Pero por su cuerpo participa de muchas de las características de los animales irracionales, aunque profundamente modificadas por la espiritualidad del alma



Conoce por los sentidos y tiene las tendencias sensibles correspondientes, de manera que además de inteligencia y voluntad, hay que contar con esa zona de encuentro entre lo espiritual y lo material que son los sentimientos, afectos, emociones, pasiones.



La persona humana también tiene instintos, pero no determinan su conducta, como en los irracionales.



Con la razón el hombre aprende a controlar sus instintos.



En su conducta se pueden distinguir cinco elementos fundamentales:



1.Las inclinaciones y las tendencias: los deseos.



2.La percepción sensible o intelectual de los bienes a los que se refieren las tendencias.



3.La reacción afectiva o afectividad (sentimientos, emociones, pasiones) por la que la persona es y se siente afectada positiva o negativamente según la relación que lo percibido tenga con sus inclinaciones y tendencias.



4.El comportamiento o acción libre gobernada por la inteligencia y la voluntad, facultades con las que la persona elabora, valora y a veces modifica los tres elementos anteriores.



5.Los hábitos.Mediante ellos modifica, para bien o para mal, sus inclinaciones o tendencias, su capacidad de juzgar, de decidir y de realizar.



En la práctica, el comportamiento procede de las inclinaciones y tendencias modificadas por los hábitos adquiridos.



A lo largo de la vida de una persona hay muchos actos tendenciales, algunos de ellos voluntarios, todos y cada uno con su fin.
Pero la acción deliberada unitaria presupone la adopción de un fin último o un proyecto de vida.



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