La persona y su dignidad



Severino Boecio (siglo V D.C.)
Persona:sustancia individual de naturaleza racional
(rationalis naturae individua substantia)



Sustancia es aquella realidad a cuya esencia corresponde ser en sí y no en otro sujeto
Accidente, cuyo modo de ser es inherir en un sujeto distinto.



Al accidente le falta –valga decirlo– sujeción; no es capaz de sujetarse a sí mismo en el ser, y necesita de un sujeto distinto –la sustancia– en el que ser.



Sustancia es el folio que tengo delante, y accidente el color blanco de este folio, que no es «en sí», sino en el folio.



La noción de sustancia, por tanto, evoca una cierta independencia ontológica, el no necesitar de otro en el que ser.



El adjetivo individual aplicado al sustantivo sustancia viene a enfatizar dicha independencia de otra forma, a saber, poniendo de relieve que la sustancia es distinta al conjunto al que eventualmente pueda pertenecer



Aunque sea real la pertenencia de la persona a un colectivo –por ejemplo, cualquier forma de sociedad–, en ningún caso la sustancia individual en la que la persona consiste se disuelve o disipa en esa pertenencia



NATURALEZA
Es el modo de ser de algo en la medida en que de él se derivan ciertas operaciones, o también pasiones, determinados comportamientos activos o pasivos.



RACIONAL:Conoce y quiere
Persona hace referencia a un ser con poder de raciocinio que posee conciencia sobre sí mismo y que cuenta con su propia identidad.
Conocer es asimilar, hacer mío lo que conozco. No de modo material, es claro, pero sí de manera real.



En el querer tiene lugar un fenómeno análogo, aunque en sentido inverso: tender hacia algo, o alguien, más que hacerlo mío consiste en hacerme suyo; no es tanto apropiarme de ello como expropiarme de mí a favor suyo,



Es intuitivo que la mayor riqueza de una persona estriba en su capacidad de amar



La persona siempre puede conocer más, en extensión, y mejor, con más intensidad, e igualmente puede siempre querer a más personas, pero también más y mejor a las que ya quiere.



En definitiva, siempre puede ser más que lo que es



En esta apertura a ser más se halla un indicio significativo de la nobleza de la persona.



Esta destaca sobre todas las demás realidades no personales –a las que vulgarmente denominamos «cosas»–, y a ese valor sobresaliente nos referimos con el término dignidad.



La dignidad de la persona en Kant



Dignidad es el valor intrínseco de la persona en razón de que es fin en sí, mientras que precio (aprecio) es la valoración extrínseca que de las realidades no personales hacen las personas.



Nunca el valor de la persona puede confundirse con la valoración que de ella se hace: la dignidad radica en la persona, en su ser-persona, no en algo distinto, por cercano que se encuentre a la persona. .



El trato apropiado con las «cosas» es ir a por ellas, someterlas y manejarlas, mientras que la forma exigible de tratar a las personas es, valga decirlo así, mantener siempre una distancia respetuosa.



La dignidad pone de relieve la «sacralidad» de su titular, y sagrado (sakral) es lo que «no se toca», en tanto que profano es lo que todo el mundo manosea.



«Obra de tal modo que trates la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre a la vez como fin, nunca meramente como medio».



Kant explica el qué y no el porqué de la dignidad de la persona



La dignidad ontológica y moral
La dignidad ontológica es innata, mientras que la moral es adquirida.



La primera se desprende, entre otras cosas, del ser-libre, mientras que la segunda es consecuencia del uso moral que hace cada uno de su libertad, es decir, del valor ético de sus decisiones.



La dignidad ontológica no se pierde y la dignidad moral puede recuperarse.



La dignidad de la persona se desprende de su libertad.



Transhumanismo ACEPRENSA

La pena de muerte .Ramiro Pellitero

CIC



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