Pasiones, sentimientos y afectos



Los sentimientos condicionan notablemente la conducta del hombre, con frecuencia en mayor medida que los argumentos de la razón.



Las situaciones de relación personal, provocan movimientos de ira, amor, afecto, deseo, temor, emociones vivas y pasiones, estados de ánimo (felicidad, desventura).



Los sentimientos pueden ser pasajeros y elementales, pequeñas alegrías o enfados; complejos, como la felicidad o la depresión; obsesivos y violentos, como las pasiones.



Se habla de dos inteligencias: la racional y la sentimental o emocional, que deben estar en buena armonía para el buen equilibrio de la persona.



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NEUROCIENCIA E INTELIGENCIA EMOCIONAL



Podemos definirlos como una perturbación de la persona al ser afectada por algo que se valora positiva o negativamente, por un bien o un mal.



Ordinariamente los sentimientos condicionan la conducta y ocasionan unos efectos.



El hombre no tiene habitualmente poder sobre la aparición y el tipo de las emociones, pero sí cierta posibilidad de control de su intensidad y duración.



La persona equilibrada logra el control de sus estados emocionales dentro de su variabilidad.



Deseos felicidad y placer



Los deseos más inmediatos y concretos están relacionados con las necesidades naturales del hombre como individuo y como especie: la nutrición y la reproducción.



Sin embargo hay un deseo indefinido, pero inherente a la naturaleza humana. Se trata del deseo a la felicidad.



Es decir, la plenitud de satisfacción: este estado en que se satisfacen de manera completa y estable todas las apetencias, potencialidades y deseos del ser humano.



Una atracción que inevitablemente convierte la vida humana en una búsqueda constante de un paraíso desconocido



El placer es el estado o sensación agradable, vinculado a la satisfacción de un deseo o de una tendencia, al ejercicio armonioso de una actividad.



El placer está íntimamente vinculado a la naturaleza humana, y la aspiración al placer es perfectamente natural.



La influencia de las pasiones en la conducta humana resulta bien patente.



No es fácil determinar cuál es la responsabilidad de la persona sujeta a una pasión y de las consecuencias que derivan de ella.



No anula la libertad de elegir



Junto a la conservación¬ de la propia vida, lo que más necesita el hombre es amar y ser amado.



El amor aparece como un principio intrínsecamente constitutivo de la personalidad humana



El amor se divide en cuanto a su forma en amor-necesidad y amor-dádiva (amor concupiscible y amor de benevolencia)



. El amor no es un sentimiento, sino un acto de la voluntad, que viene acompañado por un sentimiento.



. El amor está integrado ordinariamente por afectos y efectos



El afecto es un “sentir que se quiere”, el cariño hacia algo o alguien.



La amistad. Se trata de una relación entrañable y libre, recíproca y exigente, desinteresada, y benéfica, que nace de una inclinación natural, y se alimenta del convivir compartiendo.



Alcanza su mayor madurez cuando se comparten pensamientos personales, ilusiones, esperanzas, miedos, frustraciones, etc.



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