En el admirable plan de la donación que Dios hace de sí mismo a la
criatura, la Encarnación es el acontecimiento central y
culminante, y María ha sido la colaboradora con su fe y con su
amor a la unión de Jesús con la humanidad
La Encarnación es
obra de la Trinidad. Se realiza por el Espíritu Santo en
comunión con el Hijo.
San Josemaría Escrivá. Homilia Madre Dios y madre nuestra
María es verdaderamente Madre de Dios.
“En efecto, aquél que ella concibió
como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho
verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo
eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad”
(CCE 495).
Realidad del cuerpo de Cristo
El docetismo (ya en el siglo I)
considera que la materia es mala y, en consecuencia, niega que
Cristo tuviera un verdadero cuerpo material.
El cuerpo de Cristo sería sólo
aparente: su nacimiento o su pasión y muerte no fueron reales sino
sólo ficticios e irreales.
NT: testimonia que Cristo fue hombre
verdadero, con un cuerpo real: desciende de David, fue concebido
de María, nació, se cansó, tuvo hambre y sed, durmió, sufrió,
derramó su sangre, murió, fue sepultado.
Cuerpo de carne y hueso, real y
tangible.
Santos Padres: negar la realidad del
cuerpo de Cristo es negar la redención.
Realidad del alma de Cristo .
Apolinar de Laodicea (siglo IV): la
humanidad de Cristo estaría compuesta solamente de carne y alma
sensitiva.
El Verbo asumiría la función de alma
intelectiva y racional..
Santos Padres: sin alma (sin
inteligencia ni voluntad humanas), Cristo no habría redimido al
linaje humano, pues no fue sanado lo que no fue asumido.
Apolinarismo condenado por el Papa San
Dámaso y el Concilio Constantinopla I (381).
Verdadera naturaleza humana de Jesús:
unión del alma y del cuerpo.
Jesucristo es perfecto Dios
Adopcionismo: Cristo no era una persona
divina, sino un hombre que recibió una “dynamis” o fuerza divina
en el Bautismo que lo hace un hombre superior.
No es Hijo de Dios por naturaleza, sino
sólo por adopción
Pablo de Samosata, obispo de Antioquía,
condenado y depuesto de su cargo en el año 268
Arrio (256-336): Subordinacionismo
extremo: Hijo creado de la nada, criatura a través de la cual se
hicieron las demás cosas.
Condenado en Nicea I (325): Cristo es
“homousios”, consustancial al Padre.
Siglo XIX y XX: negación de la
divinidad del “Jesús de la historia”.
Pío X condenó el modernismo (Enc.
Pascendi, 1907).
• NT: prerrogativas divinas de Jesús:
• - Es superior a la Ley: señor del sábado (Mt 12, 1-8).
• - Es superior a los profetas y reyes (Jonás y Salomón: Mt 12,
41-42).
• - Perdona los pecados, poder exclusivo de Dios.
• - Se equipara con Dios en la
autoridad (“...Pero Yo os digo...”).
• - Pide fe (Jn 14, 1)
y amor por encima de todo (Mt 10, 37)
que sólo Dios puede exigir, y su aceptación es requisito para la
salvación • (Mt 10, 32).
Incluso pide que se entregue la vida por Él (Lc 17, 33).
NT: su preexistencia al mundo:
Jn 17, 5: “gloria que tuve junto a ti
antes de que el mundo existiera”;
Col 1, 15-17: creador y conservador del mundo;
muchos textos que afirman que ha venido
enviado por su Padre:
viene “del cielo”(Jn 3,13),
“de lo alto” (Jn 8, 23);
“ha salido de Dios Padre” (Jn 8, 42), etc..
NT: igualdad de Jesús con el Padre:
Como el Padre actúa siempre, así Jesús da la vida y la salud,
incluso en sábado (Jn 5, 17).
Jn 8, 19: “Si me conocierais a mí conoceríais también al Padre”;
Jn 10, 38: “El Padre está en mí, y yo en el Padre”;
Jn 14, 9: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre”.
Jn 10, 30: “El Padre y yo somos una sola cosa”.
NT: afirmaciones explícitas y directas
de su condición divina:
Prólogo del Evangelio de San Juan;
Rom 9, 5 (“el cual es sobre todas las cosas Dios bendito por los
siglos”);
Flp 2, 5-8 (“siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el
ser igual a Dios...”);
Tit 2, 13-14 (“esperamos la manifestación gloriosa del gran Dios
(...) Jesucristo”).
“Hijo de Dios” en la Sagrada Escritura:
AT:
título dado a los ángeles (Dt 32, 8)
, al pueblo elegido (Ex 4, 22),
y a sus reyes (2 Sam 7, 14).
Significa entonces una relación
particular entre Dios y su criatura.
También cuando llama “hijo de Dios” al Mesías (Salmo 2, 7) los
judíos entendían que era un hombre singularmente bendecido por
Dios, y no Hijo único de Dios por naturaleza.
NT:
- Lo que vimos ya muestra que Jesús se declaraba Hijo de Dios en
cuanto verdadero Dios nacido del Padre: los judíos lo entendían
así y querían matarle por eso;
- Jesús distingue: “mi Padre... vuestro Padre”(Jn 20, 17);
- Él es “hijo propio” (Rom 8, 3)
y Unigénito (Jn 3, 16. 18) del Padre;
- Mt 11, 27: “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce
al Padre sino el Hijo...”.