Constitutivamente, por naturaleza, todo ser
humano tiene una respuesta interesada sobre Dios, que afecta además a
todas las demás cuestiones de su existencia.
El SER y la EXISTENCIA
Sson temas de ´contemplación por parte de todos los filósofos
LA TEODICEA
La parte de la filosofia que se pregunta por estos temas es la
metafísica y dentro de ella la Teodicea que se pregunta sobre el SER SUPREMO
El ser humano se pregunta sobre Dios porque no se contenta
con las respuestas que le ofrece el mundo, pues percibe que las cosas no se bastan
a sí mismas: son relativas, limitadas, transitorias.
La insuficiencia de la realidad apunta hacia una CAUSA RADICAL,
que explique no sólo el orden, la belleza y el movimiento del cosmos, sino su misma existencia.
Está claro que Dios no entra por los ojos.
Pero tenemos de Él la misma evidencia racional que nos permite
ver detrás de una vasija al alfarero, detrás de un edificio al constructor,
detrás de un óleo al pintor, detrás de una página escrita al escritor.
Kant decia que Dios el ser más difícil de conocer, pero también el más inevitable.
Ontologismo
Afirma que la frase Dios existe es evidente y por lo tanto no necesita ser demostrada.
Agnosticismo
Dice que sobre Dios,
racionalmente, no podemos saber nada: ni que existe, ni tampoco
lo contrario. No podemos pronunciarnos ni afirmativa ni negativamente.
Ateismo
Negación de la existencia de
Dios (a=negación / Zeus=Dios).
Existen dos tipos: teórico, que niega intelectualmente la proposición Dios
existe, y práctico, que consiste en vivir como si Dios no existiese.
Argumento ontologico
De San Anselmo
San Anselmo de Canterbury (1033-1109) en su Proslogion ( 1078 )
"aliquid quo nihil majus cogitari possit"
Pensemos en lo mas grande y mas perfecto que podamos pensar, eso es Dios
Lo máximamente pensable
Vemos que Dios existe en nuestra mente
Pero si ademas existiese fuera de nuestra mente aun seria mas perfecto
Como Dios es lo maximamente pensable es evidente que existe
Santo Tomás de Aquino
Objeta el
salto de lo logico a lo ontologico. De la esencia no se puede deducir la existencia
Cinco vias de Santo Tomás
Son pruebas de la existencia de Dios
Primera via del Movimiento
Nos consta por los sentidos que hay seres de este mundo que se mueven; pero todo lo que se mueve es movido
por otro, y como una serie infinita de causas es imposible hemos de admitir la existencia de un primer motor no movido
por otro, inmóvil. Y ese primer motor inmóvil es Dios.
Segunda via de la causa eficiente
Nos consta la existencia de causas eficientes
que no pueden ser causa de sí mismas, ya que para ello tendrían
que haber existido antes de existir, lo cual es imposible. Además,
tampoco podemos admitir una serie infinita de causas eficientes,
por lo que tiene que existir una primera causa eficiente incausada
. Y esa causa incausada es Dios.
Tercera via de la contingencia
Hay seres que comienzan a existir y que perecen,
es decir, que no son necesarios; si todos los seres fueran
contingentes, no existiría ninguno, pero existen, por lo que
deben tener su causa, pues, en un primer ser necesario , ya
que una serie causal infinita de seres contingentes es imposible.
Y este ser necesario es Dios.
Cuarta via de los grados de perfección
Observamos distintos grados de perfección
en los seres de este mundo (bondad, belleza,...)
Y ello implica la existencia de un modelo con respecto
al cual establecemos la comparación, un ser óptimo,
máximamente verdadero, un ser supremo. Y ese ser supremo es Dios.
Quinta via de la causa final
Observamos que seres inorgánicos actúan con
un fin; pero al carecer de conocimiento e inteligencia
sólo pueden tender a un fin si son dirigidos por un ser inteligente.
Luego debe haber un ser sumamente inteligente que ordena todas las cosas
naturales dirigiéndolas a su fin . Y ese ser inteligente es Dios.
Las vias antropoloógicas
En el ser humano existe un deseo natural
de verdad, de bien y de felicidad, que son manifestaciones
de nuestra aspiración natural de ver a Dios. Si tal pretensión
quedase frustrada, la criatura humana quedaría convertida en un
ser existencialmente contradictorio, ya que estas aspiraciones
constituyen el núcleo más profundo de la vida espiritual y de la dignidad de la persona.
Las vías “antropológicas”, que parten del hombre y de sus deseos
naturales, dejan entrever que el Dios del cual reconocemos nuestra
dependencia, debe ser una persona capaz de amar, un ser personal ante criaturas personales.