Se trata ante todo de una doctrina analógica que intenta decir la realidad que representa, pero siempre de una forma inadecuada: en efecto, hablar de procesiones dentro de la Trinidad podría hacer pensar espontáneamente en un discurso humano que recuerda procesos de generación. Hay, por el contrario, una singularidad absoluta en la doctrina de las procesiones. Deben entenderse siempre como algo que tiene lugar dentro de la esencia divina: son, por tanto, actos eternos, lo mismo que son eternas las personas trinitarias : por eso mismo se refieren siempre al dinamismo espiritual y eternamente vivo que no sufre variaciones temporales.
Características de las procesiones divinas,
1 Son inmanentes y no se distinguen de Dios: son Dios mismo. Se mantiene la identidad numérica de la esencia divina
2 Son reales : no son simples modos de expresar la Trinidad.El origen de ellas (una Persona divina) es real y en la simplicidad espiritual de Dios no cabe algo ficticio o accidente.
3 Son operaciones de Dios: toda procesión divina inmanente presupone una acción u operación vital que permanece dentro de Dios.
Son eternas y se identifican con la esencia divina.