LA MUERTE NO ES EL FINAL
-Remarcar la idea de la experiencia de la universalidad de la muerte, así lo confirman tanto la Sagrada Escritura, como la Tradición y el Magisterio de la Iglesia.
- Es contrario a la revelación explicar la muerte como “la total aniquilación del hombre” (lo que implicaría, negar la inmortalidad del alma),
y aquellos que, aceptan las teorías de la reencarnación y transmigración de las almas. Ayudar a comprender que la postura que se tome ante la muerte implica la que se tome ante la vida.
-Subrayar la idea de que, aunque la muerte tiene un carácter penal (la muerte es consecuencia del pecado), sin embargo ha sido ya vencida por Cristo con su resurrección, causa de nuestra futura resurrección.
- Ayudar a comprender que son compatibles un cierto temor ante la muerte y vivir de cara a la muerte, fomentando actitudes que nos ayudarán a afrontar ese momento de nuestras vidas.
Para los hijos de Dios, la muerte es vida” (Amigos de Dios, 79)
San Agustín, De Civ. Dei 13: “No es otra cosa el tiempo de esta vida sino una carrera hacia la muerte”.
La muerte consiste en la separación del alma y del cuerpo;
La “situación intermedia” comprendida entre la muerte y la resurrección se conoce como escatología intermedia.
Las dos características de la retribución: es inmediata y es plena.
Es dogmático que tanto la vida eterna para el justo que no tenga nada de qué purificarse, como el infierno para el impío, comienzan no con la resurrección final, sino en seguida después de la muerte, en cuanto a sus elementos sustanciales (visión de Dios en el primer caso, y penas de daño y de sentido en el segundo)..
Parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro (Lc 16, 19-31),
Crisis medieval sobre la retribución (...). Bula de Juan XXII y de su sucesor, Benedicto XII:[mox post mortem]...,
Teología protestante (siglo XX). -Teoría de la muerte total,Dios vuelve a crear de la nada. -Fuera del tiempo.En ese momento la Parusia.
La escatología católica es una escatología de doble fase: primero, muerte, juicio particular y retribución; después, resurrección y juicio universal al llegar el fin el mundo con la Parusía.
Alma inmortal, hay una pervivencia del alma, incluso en estado de separación del cuerpo.
¿CEC, n. 366: «La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios (cf Pío XII, Enc. Humani generis, 1950) –no es "producida" por los padres–, y que es inmortal (cf Cc. de Letrán V, año 1513): no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final».
CEC 997 Dios en su omnipotencia dará definitivamente a nuestros cuerpos la vida incorruptible uniéndolos a nuestras almas, por la virtud de la Resurrección de Jesús»..
El alma es inmortal, y no se aniquila en el momento de la muerte;El Concilio Vaticano II enseña la irrepetibilidad de la vida humana contra la idea de metempsicosis: « ...terminado el único curso de nuestra vida terrestre (cf Heb 9,27), merezcamos entrar con Él a las bodas y ser contados entre los bendecidos»
La teoría de la decisión final en el momento de la muerte, supone que en el último punto de la línea de la vida, no antes ni después de la muerte, sino en el instante de la muerte, todo hombre tendría la ocasión de una plena decisión sobre su destino eterno.
Circunstancias culturales actuales invitan a vivir como si la muerte no existiera: ha llegado a ser tabú, algo inoportuno, que debe desterrarse de la vida social y del campo de la conciencia.
Olvidarse de la muerte supone, no prepararse convenientemente para ella;
La muerte, consecuencia del pecado. CEC. (n. 1008): “La muerte es consecuencia del pecado (...). Aunque el hombre poseyera una naturaleza mortal, Dios lo destinaba a no morir. Por tanto, la muerte fue contraria a los designios de Dios Creador, y entró en el mundo como consecuencia del pecado”.
1 Cor 15, 54: “La muerte ha sido absorbida por una victoria”.Rom 6, 9: “resucitado entre los muertos, ya no muere, la muerte ya no tendrá dominio sobre El” 1 Cor15, 20”Cristo ha resucitado de entre los muertos y ha venido a ser como la primicia de los difuntos” ().
Es natural un cierto temor ante la muerte. Pero saber que la muerte es “dejar este cuerpo para ir a morar cerca del Señor” (2 Cor 5, 8) y la fe en la resurrección hacen que la esperemos “con alegría” (Es Cristo que pasa 21).
Vivir de cara a la muerte supone: - ser conscientes de la brevedad de la vida; - valorar los sucesos de la vida con ojos de eternidad; - aprovechar el tiempo para “ser ricos ante Dios” - vivir vigilantes con optimismo cristiano; - pedir la gracia de la perseverancia final.
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