“Toda la vida de Cristo es misterio de Redención. La Redención nos viene ante todo por la sangre de la cruz, pero este misterio está actuando en toda la vida de Cristo” (CCE 517).
CCE 517 añade: “Ya en su Encarnación porque haciéndose pobre nos enriquece con su pobreza; en su vida oculta donde repara nuestra insumisión mediante su sometimiento; en su palabra que purifica a sus
oyentes; en sus curaciones y en sus exorcismos, por los cuales él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades; en su Resurrección, por medio de la cual nos justifica”.
Jesús en todas sus obras “manifiesta plenamente el hombre al propio hombre” (Gaudium et spes 22). Y todos sus actos son ejemplo y enseñanza de vida para nosotros.
Misterio de Navidad:
Ha comenzado la redención, el “admirable intercambio” por el que el Creador del género humano, haciéndose hombre y naciendo de una virgen, nos hace partícipes de su divinidad.
Epifanía: manifestación de Jesús como Salvador del mundo. Presentación de Jesús en el templo: Jesús es reconocido como “signo de contradicción”; la espada de dolor predicho a la Virgen anuncia la cruz.
Huida a Egipto y matanza de los inocentes: toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución.
La vida ordinaria de Jesús: el Verbo eterno ha redimido y santificado así todas las realidades nobles con las que está entretejida la vida común de los hombres. Obediencia de Jesús en lo cotidiano.
Vida de familia: Jesús la santifica; vida de trabajo: Jesús dedicó la mayor parte de su vida a su trabajo, con perfección y con espíritu de servicio.
Su trabajo se convierte en tarea divina, en “realidad redimida y redentora; no sólo es el ámbito en que el hombre vive, sino medio y camino de santidad, realidad santificable y santificadora” (San Josemaría, Es Cristo que pasa 47).
Hallado en el Templo: cumple la voluntad divina aunque sacrificio e incomprensión..
Misterios de la vida pública
En su bautismo Jesús es manifestado como Hijo de Dios y Mesías, y a partir de entonces comienza su ministerio público.
Las tentaciones de Cristo forman parte de su victoria sobre el Maligno. Cristo nos da ejemplo de cómo luchar contra el Maligno y vencerle. “Fue probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado” (Hb 4, 15).
La actividad de Jesús durante su vida pública se centra en la predicación del Reino de Dios. Su predicación es asequible, sencilla y clara, a la vez que exigente.
Jesús acompaña su doctrina con milagros. Son signos del Mesías anunciado, señales de su misión y de su divinidad.
Son comienzo y signo de la liberación definitiva: anticipan la gran victoria de Jesús sobre el “príncipe de este mundo” que será definitivamente establecida con la cruz.