PARA EL “PROBATUS“:
ES NECESARIO LEER EL MANUAL DE LA ASIGNATURA
JESUCRISTO NUESTRO SALVADOR.VICENTE FERRER. RIALP
EL “BENE PROBATUS”:
SI ADEMÁS SE ASISTE A CLASE CON ATENCIÓN
PARA “MAGNA”:
SI SE HACEN PREGUNTAS INTELIGENTES
“MAGNA CUM LAUDE":
SI SE LEEN LOS PUNTOS DEL CATECISMO : SEGUNDA SECCIÓN CAPÍTULO
SEGUNDO 422-682” (Texto)
“SUMMA CUM LAUDE”:...
INTRODUCCIÓN A LA CRISTOLOGÍA
“LA PERSONA DE JESUCRISTO”
La cristología es una parte de la
teología que trata sobre Cristo.
Estudia a Jesucristo como el Verbo
encarnado e Hijo de Dios, y a Jesús como nuestro salvador y
redentor, tal como nos lo propone la fe de la Iglesia.
El misterio de Cristo, que se refiere a
su persona y a su obra de salvación, anuda y resume todos los
artículos de la fe: los que se refieren a la Trinidad, pues Él es
Dios, el Hijo del Padre, y nos revela la Trinidad; y los que se
refieren a los designios y obras de Dios, pues Él ha realizado el
plan de su voluntad salvífica
Mediante los métodos propios de la
historia podemos llegar a conocer cada vez mejor la realidad
visible de la vida de Jesús.
Pero únicamente mediante la Revelación
divina y la fe podemos trascender lo externo y llegar a conocer
quién es Él verdaderamente: “nadie conoce al Hijo sino el Padre”
(Mt 11, 27); “nadie puede venir a mí si no le atrae el Padre que
me ha enviado” (Jn 6, 44).
Jesucristo, mediador y plenitud de toda
la Revelación, no es un mito: es Dios hecho hombre que vivió en un
contexto histórico concreto, y los acontecimientos de su vida
fueron reales y comprobables.
Pero hace falta un conocimiento amoroso
de Cristo hasta hacernos semejantes a Él (cfr. CCE 428-429).
Desde finales del siglo XVIII
(Ilustración), surge la búsqueda de reconstruir la vida de Jesús
con una metodología histórica prescindiendo de lo que no tiene una
explicación racional.
Cristo fue un simple hombre: desechar
como mito todo lo milagroso.
En el siglo XIX, el protestantismo
liberal también intentó llegar al “verdadero” Jesús, sólo hombre,
contando únicamente con la razón y la ciencia histórica positiva.
Se podría conocer muy poco del “Jesús
histórico”.
Siglo XX: para Rudolf Bultmann la fe en
Jesús fue desarrollándose por un proceso de mitificación
Habría que estudiar la historia de las
formas literarias de los Evangelios y después desmitificar el
camino que la fe habría recorrido.
Autores posteriores: nuevas
aportaciones de la lingüística. Se llega a un Jesús “judío”,
taumaturgo, maestro, revolucionario, o profeta escatológico.
Los prejuicios racionalistas excluyen
de entrada como imposible que Jesucristo sea Dios o la realidad de
los milagros.
Esta actitud resulta incompatible con
la sincera búsqueda de la verdad.
La distinción entre el “Jesús
histórico” y el “Cristo de la fe” es una distinción de graves
consecuencias.
El mismo nombre de “Jesucristo”, con el
que le denominaron desde los comienzos, confiesa que “Jesús”, el
Hijo único de Dios que vivió en Nazaret, es el “Cristo”, el de la
fe. .
La actitud principal de la primera
tradición cristiana fue la de conservar fielmente el recuerdo de
las palabras y obras de Jesús.
El punto de partida de la cristología
(teología) es la fe.
El depósito de la fe se ha transmitido
de dos modos: la Sagrada Escritura y la Tradición.
Y “el oficio de interpretar
auténticamente la palabra de Dios escrita o transmitida ha sido
confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya
autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo” (Dei Verbum 10).
Las ciencias humanas (historia,
arqueología, filología, etc.) tienen su valor (conocer mejor las
condiciones históricas de la cultura del ambiente de Jesús, los
géneros literarios, la composición de los Evangelios, etc.),
siempre que se apliquen de modo científico y con rectitud, y no
estén viciadas por determinadas ideas filosóficas.
Ese Jesús que la historia investiga no
es un simple hombre, es el Hijo de Dios.
Los evangelios y la figura de Jesús en
el debate científico” Conferencia del profesor Pablo Edo