Por
la revelación natural podemos alcanzar que Dios existe y que
el mundo y el hombre están ordenados a Dios.
Pero
no llegamos a este conocimiento sino con esfuerzo y dificultad
y quizá después de muchos errores, debido a que nuestra
inteligencia está oscurecida y nuestra voluntad está
debilitada por el pecado.
Además,
existe otro orden de realidades que el hombre no puede de
ningún modo alcanzar por sus propias fuerzas, y que nos sería
imposible conocer si no nos hubieran sido comunicadas.
Dios
se ha dirigido a nosotros de un modo que trasciende su
manifestación en la creación.
Nos
ha comunicado quién es, y nos ha dado una nueva luz para
comprendernos a nosotros mismos y comprender el mundo.
REVELACIÓN
SOBRENATURAL
LA
AUTOCOMUMINACIÓN Y AUTOMANIFESTACIÓN DE DIOS AL HOMBRE
TODA
LA SAGRADA ESCRITURA ES PALABRA DE DIOS
DABAR
(PALABRA), ES LA EXPRESIÓN UTILIZADA, SALE DE LA BOCA Y
PROCEDE DEL CORAZÓN
EN
SAN JUAN APARECE LOGOS
LA
DOCTRINA COMUN DE LOS PADRES ES QUE DIOS SE HA MANIFESTADO POR
MEDIO DE JESUCRISTO
En
la revelación sobrenatural Dios sale a nuestro encuentro, se
nos entrega, nos concede su amistad y nos invita a ser sus
amigos.
Contenido
principal de la Revelación
SANTÍSIMA TRINIDAD.
Es
el misterio de Dios en sí mismo, la fuente de todos los otros
misterios de la fe y la luz que nos ilumina.
Misterio
en sentido estricto, uno de los “misterios escondidos en Dios,
que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto”
(CCE
237). Dios es Amor y nos llama al Amor.
En
la Revelación, Dios se dirige inmediatamente a algunas
personas, a quienes esclarece y explica una nueva realidad.
Los
conocimientos y experiencias adquiridos por Revelación no
surgen del interior del hombre religioso, de su intuición o de
su genialidad, sino que son debidos a la actuación inmediata y
gratuita de Dios.
El
hombre que transmite estos conocimientos a los demás, actúa
como instrumento de Dios, que es quien habla y obra mediante
él.
Dios
se nos revela mediante hechos y palabras que no pueden ser
separados unos de otras: están íntimamente ligados entre sí y
se esclarecen mutuamente.
Cuando
Dios se revela mediante hechos, hace historia, pero historia
sagrada.
Hay
una estrecha relación entre historia sagrada y historia
humana: la sagrada se realiza dentro de la humana, y por eso
puede ser fechada según los acontecimientos de la historia
civil.
Además,
ayuda a los hombres a encontrar a Dios (intentando liberarlos
del orgullo, del egoísmo y de la ambición de poder) y así
ejerce un influjo positivo sobre las naciones, y contribuye a
que se haga un orden más justo y grato a Dios.
Por
eso, la historia sagrada tiene una gran importancia para el
desarrollo de la humanidad
La
acción histórica de Dios no es ciega, es una acción llena de
sentido.
En
la historia sagrada se revela de alguna manera la intimidad
divina.
Por ejemplo, Dios revela su misericordia no sólo asegurando
que es misericordioso, sino sobre todo y primariamente obrando
con misericordia.
El
segundo aspecto de la Revelación histórica es la palabra
pronunciada por Dios a determinados hombres que El elige
Ilumina
la persona sobre una verdad universalmente válida, sea de suyo
accesible por las fuerzas humanas naturales o trascienda
absolutamente las posibilidades creadas.
No
es necesario que sea una revelación exhaustiva: es la
comunicación de lo que en este momento conviene saber a los
hombres: lo comunicado puede ser tal vez iluminado más tarde.
Hay
una “pedagogía divina”: Dios se comunica gradualmente al
hombre, le prepara por etapas.
La
revelación sobrenatural culminará en la Persona y la misión de
Jesucristo.
Al
dirigirse Dios al hombre, no se limita a transmitir algo con
palabras y obras, sino que se entrega a sí mismo a nosotros.
En
la Revelación, Dios abre el misterio de su intimidad y se da a
conocer.
Habla
a los hombres como a amigos a quienes se entrega sin reservas.
Así
les descubre a la vez el sentido completo de su existencia,
que consiste en vivir para siempre en amistad con Él.
El
motivo y la meta de la Revelación es el amor.
Por
eso no puede reducirse a mera información o instrucción
intelectual.
Al
intervenir en la historia, Dios busca conceder a las criaturas
la participación en su propia vida divina.
Dios
hace capaces a los hombres de responderle, conocerle y amarle
más allá de lo que ellos podrían conseguir por sus fuerzas
naturales.
Dios
quiere comunicar a los hombres su propia vida divina, hacerles
hijos suyos.
Dios
se revela porque quiere salvarnos.
La
salvación es la finalidad de la Revelación divina, pero no se
identifica con ella.
“Dios quiere que todos los hombres se salven” (1 Tim 2, 4)
pero
el Evangelio no ha llegado a todos los hombres
Lumen
gentium, 16: “Quienes, ignorando sin culpa el Evangeio de
Cristo y su Iglesia, buscan con sinceridad a Dios, y se
esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, en cumplir con obras
su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia,
pueden conseguir la salvación eterna”.